Tal vez el aspecto hosco, rígido, lo dejó en aprietos. Nunca fue un entrenador mediático, de palabras extravagantes y risa fácil. Edgardo Bauza no la pasó bien cuando llegó a Liga Deportiva Universitaria. Los resultados inmediatos se le negaron, y los encontronazos con la prensa saltaron como alocados resortes. Un par de veces debió retirarse del estadio con celosa custodia policial, aunque nunca renegó públicamente de eso. La historia tuvo un giro tan grande que anteanoche su equipo se graduó como el mejor de América, en un hito para el deporte ecuatoriano.
Con altibajos en el fútbol argentino tras sus experiencias en la dirección técnica de Central, Colón y Vélez, Bauza, un ex aguerrido marcador central, pareció acomodarse mejor a las exigencias de Ecuador y también de Perú, donde se consagró campeón del torneo local con Sporting Cristal, en 2004. Encontró la olla de oro -la gloria, entiéndase- sin mapas a la vista y debajo de la piedra menos imaginada.
Parece ser así, nomás, que algunos directores técnicos logran consolidarse lejos del vértigo que propone nuestro fútbol. Algo similar ocurrió con Nery Pumpido: emigró luego del escaso suceso que tuvo en Unión, casi como por obligación, y guió a Olimpia, de Paraguay, a la cumbre de América en 2002. Cuando volvió, no logró afirmarse en Newell s, del que se despidió en 2006. Las coincidencias se empecinan en unirse.
También pueden establecerse parámetros con las experiencias de los futbolistas. Para no alejarse demasiado conviene remitirse a los flamantes campeones: Damián Manso tuvo un explosivo comienzo en Newell s; después se frenó, y tampoco encontró el rumbo en Independiente. Claudio Bieler no logró asentarse en Colón y apenas convirtió un puñado de goles en Atlético de Rafaela, y Norberto Araujo sólo pisó los campos del ascenso (Aldosivi, Arsenal y Racing, de Córdoba) y Perú lo cobijó antes de radicarse en Ecuador.
Dejaron la Argentina en busca del rejuvenecimiento de sus carreras. Lo consiguieron donde se dividen los hemisferios, en la latitud cero. Ahora, a fines de 2008, se verán las caras en el Mundial de Clubes con las potencias continentales, entre ellos el mismísimo Manchester United, con sir Alex Fergusson, Carlos Tevez y cía. A veces, tal vez las menos, un señalado paso atrás puede no serlo.
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