Este campeonato de la URBA que, finalmente, concluyó anoche tuvo de todo como para quedar en la historia. Por ser el primero en este tipo de definiciones que se instauraron en 1998 que se define en la cancha de uno de los finalistas. Porque la final se suspendió por problemas climáticos y de electricidad. Porque se terminó dilucidando la corona del Top 14 un día laborable en vísperas de otro laborable. Porque hubo que recurrir a la moneda para zanjar las diferencias entre los dos clubes del choque crucial. Y porque no faltó la polémica.
También porque se instauró un largo paréntesis a mitad de temporada. Porque se implementó el doble punto bonus. Porque la fecha límite se extendió producto de la gripe A. Porque se cambió el reglamento entre una etapa y otra del torneo. Porque, lamentablemente, volvieron las lesiones graves. Porque será el último en el que intervendrán los que forman parte del Pladar de la UAR.
Todo esto para un torneo que por cuarta vez consecutiva se llevó Hindú, alcanzando la marca que había establecido Alumni entre 1989 y 1992. En una tremenda y excitante final ?también inédita? con el dueño de casa, que no pudo repetir el éxito de 2005 ni tampoco llegar a su corona número 34.
Sin dudas, esta edición 2009 del URBA Top 14 marcará un paso que servirá para el análisis con vistas a lo que vendrá, que no es poco. El rugby de Buenos Aires deberá de aquí en más revisar qué sirve y qué no con vistas al futuro. Y en ese balance, entra todo lo detallado en el comienzo de esta nota.
Preguntas para hacerse: ¿continuará el doble puntos bonus, que ensanchó la brecha entre los más fuertes y los más débiles? ¿Seguirá en disputa la Copa Buenos Aires en medio de la temporada? ¿Se buscará un plan B en caso de que se repita un episodio como el del sábado? ¿Habrá otro escenario o se seguirá privilegiando disputar las instancias decisivas en un club, con la posibilidad de que ese club sea finalista?
De todos modos, hay que destacar que el balance general, más allá de lo citado, es positivo. Estas instancias, si bien no son las más justas porque no terminan premiando siempre al mejor del año, tienen un condimento de emoción y adrenalina que las convierten en un espectáculo que ya es un clásico del rugby argentino.
De aquí en más ?aunque la temporada todavía no terminó; falta el Seven, cuya final también se disputará en el CASI, el sábado?, la URBA arranca una era que anuncia cambios de trascendencia. La más crucial tiene que ver con los jugadores. El de anoche, por ejemplo, fue el último partido de Agustín Figuerola y Martín Landajo en el CASI y de Santiago Fernández y Belisario Agulla en Hindú si es que ellos optan por seguir en el Pladar.
La URBA no dio marcha atrás con lo resuelto en mayo y no hay un solo dato concreto de que esto pueda tener un cambio en los días que le faltan a 2009.
Pero, además, la URBA puede llegar a ceder por primera vez en la historia la presidencia de la UAR. El interior, más unido que nunca, ya postuló al tucumano Luis Francisco Castillo (actual vicepresidente) para el sillón mayor de la calle Reconquista y, hasta ahora, cuenta con los votos suficientes. Hay voluntad extrema de consensuar, pero también de terminar con el dominio absoluto de los porteños.
Con este panorama dentro y fuera de la cancha, el rugby de Buenos Aires, poderoso por donde se lo mire, acaba de definir un campeonato histórico.
Que no se lo recordará únicamente por el tetra de Hindú.
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La URBA y los jugadores del Pladar
La URBA arranca una era que anuncia cambios de trascendencia. La más crucial tiene que ver con los jugadores. El de anoche fue el último partido de Figuerola y Landajo en el CASI y de Santiago Fernández y Belisario Agulla en Hindú, si optan por seguir en el Pladar. La URBA no dio marcha atrás [...]. No hay un solo dato concreto de que esto pueda tener un cambio en los días que le faltan a 2009.