Madrid, 8 may (EFE).- El más importante torero de la historia
nacido en Madrid capital, Luis Miguel Dominguín, de cuyo
fallecimiento se cumplen hoy doce años, tiene desde esta fecha una
estatua en bronce en el Museo Taurino de la plaza de toros de Las
Ventas.
La figura, que ha sido descubierta al alimón por la presidenta de
la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y la hija del
homenajeado, Paola Dominguín, es de una proporción ligeramente
superior al tamaño natural.
Ubicada a la entrada del Museo, justo al lado de la obra hay un
cuadro que representa a uno de los competidores más directos que
tuvo Luis Miguel en el ruedo, el glorioso Manuel Rodríguez
"Manolete", con quien compartió cartel la tarde de la cogida mortal
de éste en Linares.
La estatua representa al torero saludando una imaginaria ovación
vestido con un traje de luces característico de su última etapa
profesional, "muy descargado de bordados", como se dice en la jerga
y según los diseños que a propósito le elaboraba su amigo personal
Pablo Picasso.
El autor de la obra es el escultor Ramón Aymerich y ha sido
sufragada por suscripción popular a instancias de un grupo de amigos
y partidarios del torero.
En representación de estos promotores hizo uso de la palabra
Javier Letamendia, quien señaló que "este acto se debía haber
celebrado hace ya once años", en alusión al retraso motivado por el
deseo de haber instalado la estatua en las inmediaciones de la
plaza, al aire libre, encontrándose con la sistemática negativa del
Ayuntamiento de Madrid.
Letamendia aludió a la generosa respuesta de los donantes, "hasta
el extremo de que sobraron fondos, que finalmente se han destinado a
una obra social de la que el propio Luis Miguel era benefactor".
Un Luis Miguel que Letamendia conoció "muy humano y muy cercano,
un ser entrañable, muy por encima del 'numero uno' que está en los
libros y tratados de tauromaquia".
Y de los organizadores de este homenaje, una cita al escritor
Carlos Abella, "que escribió las memorias de Luis Miguel dictadas
por él mismo, recibiendo por tanto de primera mano confidencias muy
importantes", y que ahora desde la responsabilidad que tiene como
impulsor cultural de la Comunidad de Madrid ha podido gestionar esta
donación al Museo.
Finalmente intervino la hija del torero, Paola Dominguín, para
agradecer en nombre de la familia este reconocimiento. "Es
fantástico que la estatua pueda ver la luz. Y es tan bonito las
cosas que contáis de mi padre que siento envidia por no haber podido
conocerlo yo también en ese plano de amistad y confianza. Claro que
para mí, como padre, fue también genial".
Paola anunció por último que "sus cenizas descansan ya, por fin,
en Madrid, desde el 20 de diciembre pasado en el cementerio de San
Isidro, en el panteón familiar". EFE
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