Sergio Batista se muestra tranquilo: se entrena en el predio de Ezeiza con 14 de los 18 futbolistas que convocó para el seleccionado Sub 23 y tendrá a todo el plantel a partir del próximo miércoles, cuando comience la gira previa por Japón. Empieza a interactuar con sus dirigidos y trata de sacarle el mayor provecho a la convivencia. Como todos vienen de torneos y equipos distintos, se busca equilibrar las cargas de trabajo para llegar bien físicamente al debut con Costa de Marfil, el 7 del mes próximo, en Shanghai. No tiene miedo en reconocer que los Juegos Olímpicos de Pekín serán su mayor desafío como DT y no pone excusas: "Tenemos plantel para ser campeones y retener la medalla dorada".
En realidad, Batista sabe que estará jugando en dos frentes al mismo tiempo: los Juegos Olímpicos, con la defensa incluida del oro conquistado en Atenas 2004 bajo la conducción de Marcelo Bielsa y, también, el torneo en el que buscará que "convivivan" dentro del campo de juego Juan Román Riquelme y Lionel Messi. Ese será un desafío a la altura del oro. No porque los protagonistas estén peleados -tampoco son amigos-, sino porque van a velocidades distintas y, salvo en pasajes de la Copa América, en Venezuela, Alfio Basile no pudo potenciarlos juntos. Quizá por características de juego, quizás por bajones futbolísticos en común, quizás porque Messi no juega como lo hace en Barcelona ni Riquelme como lo hace en Boca. Por el contrario, sí servirá para afianzar el entendimiento que el Coco logró con el tándem Gago-Mascherano, más las proyecciones de Agüero, Ustari, Buonanotte y hasta Monzón, con apenas 20 partidos en la primera xeneize.
Batista pasó sofocones en el armado de la lista. Hoy Barcelona insiste en retener a Messi porque dice que su "clasificación para la Liga de Campeones de Europa" es tan importante como los Juegos. Es tan cierto que Messi irá igual a China como que desde el viejo continente Bayern Munich negó a Demichelis, Inter a Burdisso, Real Madrid a Heinze y La Coruña a Coloccini. Sumada a la lesión de Gabriel Milito, Checho no tendrá su formación soñada, pero sí estará muy cerca del ideal y con un sistema 4-2-2-2, con doble enganche, función que le gusta rescatar al DT.
Tal vez los protagonistas se sientan más presionados por la conquista en Atenas, pero el Sub 23 va como candidato a retener el oro y tiene plantel para lograrlo. Batista, por su parte, jugará su propio campeonato. El puntapié inicial de la oportunidad que pedía la generación del ´86 tendrá dos objetivos: el título y cosechar sociedades para que, en el corto plazo, Basile recoja los frutos en la selección mayor.
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