Guillem Martínez Pujol
Pekín, 29 oct (EFE).- El Beijing Guoan, conocido popularmente
como la "Guardia Imperial", está a un paso de proclamarse campeón de
la Superliga china de fútbol por primera vez en su historia.
Ante esta posibilidad, la locura se desató entre la afición
pequinesa, con seguidores acampados desde el lunes en los
alrededores del Estadio de los Trabajadores, el campo de juego del
Guoan.
A falta de una última jornada, la "Guardia Imperial" está
empatada a 48 puntos con el Henan Jianye, equipo del centro del país
que ya se proclamó campeón hace dos años, aunque con mejor
diferencia de goles.
Los periódicos de la capital china aseguran que el Beijing se
enfrenta el sábado a su "momento de la verdad", ya que, con todo a
favor para lograr el ansiado cetro, recibe al Hangzhou Liuchen, que
se juega la permanencia.
"Todo lo que tenemos que hacer es ganar el partido y seremos
campeones. No quiero empezar a contar los puntos, todo lo que sé es
que si hacemos nuestro juego todo irá bien", declaró el entrenador
del Beijing, Luo Ding.
La victoria en casa le basta, mientras que el Henan deberá vencer
en su visita al campo del Guangzhou (Cantón) y esperar un tropiezo
de su rival.
También el tercer clasificado, el Changchun Yatai, con 47 puntos,
mantiene alguna posibilidad, pero requerirá de una carambola triple
para dar la sorpresa.
"Si no sucede nada inesperado, el 31 de octubre será el día que
el trofeo de la primera división vaya al Beijing Guoan, el equipo de
la capital", afirmó este semana el rotativo oficial "Global Times".
Igual de seguros se muestran los seguidores del equipo, que
guardan una cola de centenares de metros para conseguir una de las
20.000 entradas disponibles para el partido.
"Llevamos más de un día aquí. Estamos haciendo la cola entre
varios amigos, cambiando turnos, y yo tengo la suerte de que vivo
cerca. Estoy seguro de que vamos a ganar", explicó a Efe uno de los
miles de aficionados que aguardaban las preciadas entradas.
El Estadio de los Trabajadores tiene 62.000 plazas, pero los
distintos estamentos oficiales chinos (autoridades, Ejército,
policía) se reservaron la mitad del aforo.
"Estoy dispuesto a pasar aquí más noches, quiero ser testigo de
la victoria. ¡Vamos Pekín!", afirmó otro joven, de 20 años, mientras
mata las horas jugando a cartas con sus vecinos de espera.
"Recibo cientos de llamadas cada día y todas piden entradas",
lamentó Li Xiaoming, manager general del Beijing Guoan.
Poco amantes de las muchedumbres y las concentraciones populares,
las fuerzas de seguridad chinas, mediante cientos de policías,
dispersaron hoy los aledaños del estadio, que se han convertido en
un punto caótico de la ciudad.
El Beijing Guoan, fundado en 1992, es propiedad del gran
consorcio industrial chino CITIC (China International Trust and
Investment Corporation), de carácter estatal y una de las compañías
más poderosas del país, con negocios inmobiliarios, de alta
tecnología y financieros, entre otros.
Su propietario es Rong Zhijian, hijo del que fue vicepresidente
de China Rong Yiren, llamado "el capitalista rojo" y considerado el
ciudadano más rico de China.
Además, el Beijing Guoan también tiene vínculos con España, por
su hermanamiento con el Real Madrid y al tener al BBVA de
patrocinador en la camiseta.
Los lazos latinoamericanos siguen con el centrocampista hondureño
Emil Martínez, cedido por un año desde el equipo Marathón y unos de
los protagonistas de la buena temporada pequinesa.
La modesta vitrina de títulos del club sólo acumula hasta la
fecha tres Copas de China (1996, 1997 y 2003), dos Supercopas (1998
y 2004) y un subcampeonato de Liga (2007), aunque es uno de los que
cuenta con más seguidores en el país.
La Superliga de China (CSL) fue creada en 2004, aunque la
competición doméstica del gigante asiático se profesionalizó ya en
1993 y anteriormente ya se disputaba en carácter 'amateur'.
Sin embargo, hay que remontarse hasta 1984, hace justo 25 años,
para hallar la última Liga ganada por un equipo de Pekín, lo que
explica la pasión desatada estos días y cuyo desenlace, para bien o
para mal, se vivirá el sábado en la capital china. EFE
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