Medallero

  • Seúl 1988

Los Juegos Olímpicos de Seúl serán recordados como el escenario de la mayor trampa del deporte olímpico

Los Juegos Olímpicos de Seúl serán recordados como el escenario de la mayor trampa del deporte olímpico, el positivo del atleta canadiense Ben Johnson, ganador de la carrera de 100 metros, con una marca estratosférica, 9,79 segundos. Este hecho no oscureció la gesta de la atleta estadounidense Florence Grittith-Joyner, oro en 100 y 200 metros lisos.

Johnson fue despojado de la medalla de oro al detectar en un análisis estanozolol, anabolizante que facilita la musculación y la capacidad respiratoria. El oro fue para el segundo clasificado, Carl Lewis, mientras la plata era para el británico Lindford Christie y el bronce para el estadounidense Calvin Smith. Los cuatro corredores habían bajado el cronómetro de los 10 segundos, en una carrera que si no se hubiera visto salpicada por el escándalo de Johnson ya había sido calificada como la "carrera del siglo".

Tras el caso Johnson, el gran protagonismo lo acaparó la estadounidense Florence Griffith-Joyner, ganadora de tres medallas de oro: 100 metros y 200 metros, y relevo 4 x 100, y una medalla de plata en 4 x 400. Otros brillantes oros fueron los del soviético Sergei Bubka, en pértiga; el estadounidense Joe Deloach en 200 metros, por delante de Carl Lewis; y el también estadounidense André Phillips en 400 metros vallas, que ganó al gran favorito Edwin Moses.

Los kenianos tuvieron una magnífica actuación ganando las pruebas de medio fondo: Paul Ereng en 800 metros, Peter Rono en 1.500, Julius Kariuki en 3.000 obstáculos y John Ngugi en 5.000.

En la piscina, el rey fue Matt Biondi. El estadounidense ganó siete medallas: cinco de oro, una plata y un bronce. En categoría femenina, la protagonista fue la alemana oriental Kristin Otto que se colgó seis medallas de oro: 50 y 100 metros libres, 100 metros espalda, 100 metros mariposa, 4 x 100 libres y 4 x 100 relevos estilos.

La nota de color en la natación la puso Anthony Nesty de Surinam, el primer nadador negro campeón olímpico. Ganó el oro en 100 mariposa, por delante de Biondi, que fue plata.

La gimnasia fue de dominio soviético. Vladimir Artemov (cuatro oros y una plata) y Elena Shushunova (dos oros, una plata y un bronce) arrasaron. En tenis, el oro fue para la alemana Steffi Graf.

En los deportes de equipos, los soviéticos brillaron en baloncesto (EE.UU. fue bronce) y fútbol, oro que ganaron ante Brasil, que contaba en su delantera con Romario y Bebeto.

SEÚL (COREA DEL SUR), 1988 EN CIFRAS:

159 países.

8.391 deportista, 2.194 mujeres.

23 deportes, 237 pruebas. Se incorporan el tenis y el tenis de mesa.

LA FIGURA DE LOS JUEGOS:

Florence Griffith-Joyner (EE.UU. 1959-1998). La reina de Seúl, oro en 100, 200 metros lisos y en el relevo 4 x 100.

DEPORTISTA CON MÁS MEDALLAS:

Matt Biondi (EE.UU., 1965). El nadador ganó siete medallas: cinco oros (50 y 100 libres, y relevo 4 x 100 libres, 4 x 200 libres y 4 x 100 estilos), una plata (100 mariposa) y un bronce (200 libres).

MEDALLERO:

URSS. Oro: 55; plata: 31; bronce: 46. Total:132.

RDA. Oro: 37; plata: 35; bronce: 30. Total: 102.

EE.UU. Oro: 36; plata: 31; bronce: 27. Total: 94.

SEÚL EN 1988:

Reconstruida casi totalmente tras la Segunda Guerra Mundial, Seúl es el centro económico y político de Corea del Sur, donde conviven la cultura ancestral del país y edificios y empresas de la más puntera tecnología. Dividida en dos zonas por el río Han, es una urbe que ofrece auténticas maravillas arquitectónicas antiguas, producto de la dinastía Joseon. En el año 1988 ya estaba en pleno despegue.

Fue el momento de la reunificación de los países de los aros olímpicos. Aunque hubo miembros que no acudieron, se dieron cita los más importantes en el año en que, por primera vez, Greenpeace avisaba de los peligros de la degradación de la Antártica y en que se firmó la paz entre Irak e Irán. Los Juegos se reactivan y el espíritu deportivo, por encima de intereses políticos, parece que vuelve a resurgir de forma notable.