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ESPECIAL ALEMANIA´06 - La Hinchada
Guerra familiar: el fútbol, arma arrojadiza.
En la grada, en casa, por la televisión, por el mando a distancia...
Los Hinchas
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Enfados, malas caras, gritos, la guerra familiar está servida cuando se habla o se ve un partido de fútbol. Los desencuentros no pueden evitarse cuando las aficiones de los miembros de la familia se reparten entre distintos equipos; sin olvidar que las contiendas por el mando a distancia de la televisión son uno de los motivos de disputa constante. Batallas enconadas, que generan mal humor durante horas e incluso días.

Durante el Mundial de Francia, Ricky Martín fue el cantante que puso música, color y dinamismo al campeonato con “La copa de la vida”, el himno de aquel Mundial de 1998. Una de las estrofas decía “Para ganar. Como Caín y Abel. Es un partido cruel. Tienes que pelear por una estrella (...). Gol, gol, gol!!”.

Precisamente, como Caín y Abel terminan algunas familias mientras visualizan un encuentro por televisión. La exaltación que conlleva ver un partido de fútbol provoca, en muchas ocasiones, más de una guerra familiar entre hermanos, padres e hijos y parejas.

La exaltación que conlleva ver un partido de fútbol provoca, en muchas ocasiones, más de una guerra familiar entre hermanos, padres e hijos y parejas.
El fútbol ha provocado numerosas situaciones violentas dentro y fuera de los estadios.
El fútbol y la televisión han aflorado situaciones de conflicto en las familias.

La solución no pasa por comprar un segundo televisor. La afición es tal que no se trata de cambiar la programación, los problemas devienen, muchas veces, por formar parte de aficiones de equipos rivales, lo que lleva a enconadas riñas familiares. Hacer que el tono de la discusión no se eleve y que el fervor no provoque situaciones extremas, a tenor de las crónicas de sucesos, a veces, no resulta sencillo.

ALGO MÁS QUE UN ENFADO

En Ávila (España) un hermano agredió a otro porque el primero quería ver en televisión un partido de fútbol; el Brasil la trifulca entre hermanos llegó más allá, cuando un joven asesinó a su hermano por impedirle ver un partido del Cruceiro contra el Palmeiras. En Alemania, una mujer búlgara mató a su marido con un cuchillo después de que este llegara en estado de embriaguez tras haber celebrado con sus amigos la victoria de un partido de la selección de su país con la alemana.

Por fortuna, no todas las discusiones terminan de una manera tan dramática; aunque las relaciones familiares se tensen, episodios como los anteriores son los que hacen que una crónica de sucesos resulte chocante, al producirse como consecuencia de un evento que para muchos puede ser trivial, el fútbol, pero en el que a otros les va la vida.

CIRCUNSTANCIAS COMUNES

A pocos aficionados les es ajeno, a lo largo de su convivencia en pareja, un enfado con su mujer en el que el fútbol haya sido el protagonista.

Mientras está al tanto de lo que pasa en la obra de la que es encargado, Luís, de Perú, sonríe y confiesa avergonzado que su mujer está cansada de ver un partido tras otro en televisión. “Me echa de casa y me tengo que ir a un bar a ver la retransmisión. Está harta de que vea tantos partidos por televisión. Por suerte, el enfado no le dura mucho. Nunca me ha dejado de hacer la comida”.

Se lamenta de que Perú no haya conseguido formar parte de los 32 equipos que jugarán en Alemania, así que ha decidido apoyar a la selección de España, país en el que reside, durante el tiempo que permanezca en la competición.

La afición por el fútbol sobresapa algunos límites.

Defener distintos colores ha provocado tensas relaciones familiares.
La afición futbolística de algunas personas han derivado en una ruptura matrimonial.


AMISTAD EN EL CAMPO

Los amigos con los que se comparten tantas aficiones también viven con intensidad sus riñas por el fútbol. Las reuniones en casas de amigos, los bocadillos compartidos en la grada, las celebraciones cuando gana el equipo... muchos puntos de encuentro que, a veces, también terminan en disputa.

Sara, Eder y Rosa son jóvenes, amigos y auténticos hinchas. “El árbitro siempre tiene la culpa”, comenta entre risas Eder.

“Yo me enfado con mis amigos cuando vemos un partido, no siempre estamos de acuerdo, y discutimos sobre las faltas o los tiros fallidos”, comenta Rosa.

Sara confiesa que le gusta el fútbol desde hace cinco años. “Durante el Mundial seguiré a las selecciones de Brasil y España”.

La guerra esta servida, pero cuando se le venga a la boca un improperio piense que durante el Mundial serán muchas las jornadas de partidos y es mejor mantener la calma.

INMA TAPIA.
JAM/EFE REPORTAJES