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ESPECIAL ALEMANIA´06 - La Hinchada
Mi pareja es un hincha - Si no puedes con el enemigo, únete a él
Los Hinchas
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La pelea por el mando de la televisión entre aficionados y no aficionados al fútbol es una de las más habituales en los hogares de todo el mundo. Algunas de las parejas que tienen que sufrir la afición exacerbada de su cónyuge han claudicado... “si no puedes con el enemigo, únete a él”.

El fútbol es el deporte que cuenta con más seguidores, sin embargo, no a todo el mundo le atrae la idea de ver un partido tras otro. Las competiciones se suceden en el tiempo y, además de las ligas y campeonatos nacionales, se intercalan en el tiempo los campeonatos europeos y los encuentros de preselección para el Mundial para no dejar ni un día sin partido a los espectadores más entusiastas, que se pegan a la televisión ausentes por completo a todo aquello que pase más allá de la pantalla.

La incorporación de la mujer al fútbol ha significado que las gradas se llenen de color.
El fútbol desencadena muchas guerras familiares y encuentros apasionados.
El catedrático de sociología español José Luis Veira afirma que el fútbol incide en los hogares provocando desavenencias familiares.
La afición de las mujeres por el fútbol es creciente, y la prueba más palpable es echar un simple vistazo a la grada.

El catedrático de sociología español José Luis Veira afirma que el fútbol incide en los hogares provocando desavenencias familiares. “Surgen en el propio hogar a consecuencia de la utilización de la televisión, habida cuenta de que el padre trata de ver el fútbol y los demás miembros de la familia buscan otras opciones”, afirma, diseñando un retrato convencional de la situación.

La afición de las mujeres por el fútbol es creciente, y la prueba más palpable es echar un simple vistazo a la grada. Son las primeras en lanzar gritos de ánimo al equipo y las promotoras de muchas de las caras pintadas con los colores del equipo en campo. Lejos queda el recuerdo de la canción “Por qué, por qué, los domingos por el fútbol me abandonas...”, que describía la decepción de muchas mujeres cuando llegada la tarde del domingo, su única opción era esperar a que terminara el partido.

HINCHAS FEMENINAS

Neuris afirma que es tan hincha como su esposo. “Nos encanta ver el fútbol con nuestros amigos. No tenemos riñas, porque los dos somos del Real Madrid. Durante el Mundial nos conformaremos con seguir los pasos de la selección española, pues la República Dominicana está muy lejos de alcanzar una clasificación para un campeonato del mundo”, afirma sonriente.

Rocío es de Ecuador, acaba de recoger a sus hijos del colegio, Viviana, auténtica entusiasta del fútbol y Danilo, y afirma que aunque no son seguidores al máximo, a su marido y a ella les encanta seguir algunos encuentros. “Si el horario del trabajo nos lo permite veremos algún partido del Mundial 2006. Animaremos a la selección de Ecuador en la distancia”.

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Boris es un auténtico aficionado que espera ponerse frente al televisión para ver todos los encuentros posibles. “Mi apuesta para el Mundial 2006 es Brasil. Es el equipo estrella, cada uno de sus jugadores forma parte de alguno de los mejores equipos del mundo; sólo Alemania podría hacerle sombra, y quizá Inglaterra”.

La afición de este boliviano por el fútbol le lleva a contagiar a su pareja “cada vez le gusta más”, dice sonriente.

Lejos queda el recuerdo de la canción “Por qué, por qué, los domingos por el fútbol me abandonas...”.

Las mujeres son las primeras en lanzar gritos de ánimo al equipo y las promotoras de muchas de las caras pintadas con los colores del equipo en campo.
Las mujeres participan cada día más en los eventos futbolísticos.
Muchas parejas viven lo bueno y lo malo de su afición al fútbol.

SEGUIDORES DESESPERADOS

No todos los hinchas pueden presumir de ser fieles seguidores de su equipo. En ocasiones, ni los más leales son capaces de aguantar los varapalos del resultado final de un encuentro, cuando de manera continuada su selección no remonta el marcador.

Sumido en esa desesperación debía de estar el embajador belga en Brasil durante el Mundial 2002, gracias al buen juego de la selección brasileña que eliminó a la belga. Fue entonces cuando, Jean Michel de Watervliet, el embajador belga en la ciudad de Brasilia, quizá influido también por el hecho de que su esposa es de nacionalidad brasileña, decidió convertirse en hincha de esta selección, después de que Brasil derrotara a Bélgica 2-0 en los octavos de final del Mundial de Corea y Japón.

Las aficiones comunes unen, de manera proporcional a la que separan y son motivo de conflicto perpetuo las dispares. Mantener el equilibrio es lo difícil.

Inmaculada Tapia
JAM/EFE REPORTAJES